• Presentación LIbro Eva Levy
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Semanas atrás se celebró el Día Internacional de las Niñas en las TIC. Participé en los actos de Atos para las hijas de los empleados de la compañía. Alguna otra gran tecnológica hizo algo similar. Una buenísima iniciativa porque los avances profundos se consiguen con pequeñas acciones sobre grupos concretos, capaces de contagiar a su alrededor los cambios.

Si la ONU, la UE y los gobiernos responsables están preocupados por la relación de las niñas y las TIC es porque persiste una brecha con los niños en la elección de estudios, donde ellas rehúyen las llamadas STEM: Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas. Hay mujeres en esas disciplinas, sí, pero pocas, aunque son ahí se darán el 70% de los empleos futuros.

En las carreras superiores hay más alumnas que alumnos, pero según la CRUE (Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas), del 54% de universitarias, solo el 25% opta por carreras técnicas, y pocas de las que se licencien trabajarán en ellas. Es un mal común de las chicas occidentales y además se han producido retrocesos: en los 80, las mujeres suponían el 30% de los estudiantes de informática y subieron al 35 en los 90 para caer a cerca del 20% en la actualidad (en España es el 15%).

Algo influyó la crisis de las .com, pero más la persistencia de prejuicios sobre qué es “de chicas” y qué no, más la suma entornos laborales poco propicios en ingeniería, informática, etc. Un círculo vicioso: menos mujeres en un sector dificulta el cambio en ese sector.

La media occidental de mujeres en STEM es del 20%, pero copan áreas de salud, que requieren preparación científica pero son más seguras.

En Atos, las niñas se entusiasmaron con la ingeniera informática Elena Méndez, directora de enEvolución, que les mostró el futuro de la bioingeniería, las aplicaciones en redes sociales y móviles y cómo el mundo ya no se divide en Ciencia y Letras, porque ambos campos participan y se nutren de la revolución tecnológica en que todos estamos inmersos. Y les habló de las Tic Girl, como alternativa a esa imagen más limitadora de la It Girl.

El cambio depende de Gobiernos, centros escolares, familias, y de las profesionales STEM, que deben hacerse más visibles. Ese cambio comienza combatiendo la inercia y el tópico. Algún estudio señala que las niñas que destacan en matemáticas perciben sus capacidades como inferiores a los de sus compañeros. Es un mantra que las chicas son más “verbales” que “espaciales” y aunque lo primero sea cierto, lo segundo no las convierte en frikis. A edades sensibles, sentirse rara o no ver ejemplos atractivos, llevan a las chicas a otras salidas, casualmente peor pagadas que las ligadas a las STEM.

En el avance de las mujeres, se deben poner todos los medios legales, etc., pero es imprescindible que, en este caso las jóvenes, estén dispuestas a hacer un esfuerzo y que encuentren el apoyo necesario para mantenerlo.

 

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