• Presentación LIbro Eva Levy
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Usted lleva muchos años vinculada a la lucha por la igualdad. Ha estado en numerosas asociaciones y estuvo en FEDEPE quince años primero de Secretaria General y luego de Presidente de 2005 a 2008. Ahora está de Presidenta de Honor de WomenCEO. ¿Asociarnos nos sirve para algo?

El mundo asociativo nos ofrece una visión bastante clara de lo que está sucediendo. Personas con gran preparación vienen a las asociaciones a contarnos su experiencia, a darnos ideas, lo que suele ser de un valor incalculable. Digamos que te puedes formar a un precio módico. También sirven para reforzarse, tanto individual como colectivamente. Pero para sacar provecho al asociacionismo hay que participar e involucrarse. Las asociaciones tienen que mucho que mejorar también y en ello están. A mí me gustaría que se comunicasen más entre ellas y unieran sus fuerzas para los asuntos más transversales. Lo que no es rentable es quedarse en casa a verlas venir o lamentarse.

Sin embargo últimamente se cuestiona mucho el mensaje "feminista"... parece que hay menos acuerdo que nunca, que entre las propias mujeres se superponen distintas visiones de lo que debe ser la lucha por la Igualdad y que eso está fragmentando nuestras posibilidades. Incluso está surgiendo un movimiento contrario... pese a que en 017 la palabra del año fue "feminismo", nos encontramos con lo que llaman el "hartazgo" de lo feminista... ¿será "antifeminismo" la palabra del año en 2018?

Tocas un tema crucial en el mundo de la mujer, que ya de por sí es un mundo muy fragmentado y sin mensajes claros y contundentes. Mi temor es que no se trate estratégicamente lo que pretendemos, que se manipule y que en lugar de ir avanzando, afianzado determinadas conquistas, retrocedamos o nos debilitemos. El mundo de la mujer necesita más voces y me parece importante el debate. Pero no podemos perder de vista unos pocos puntos fundamentales de cuya defensa dependen otros logros. A veces pienso que deberíamos actuar como los partidos políticos, que elaboran un programa básico. Puede que no todos los militantes estén de acuerdo con todos los puntos; puede que los votantes, tampoco, pero es lo que más se asemeja a lo que uno desea y a lo que pretende la sociedad. Es verdad que puede haber criterios diferentes para abordar un mismo problema, pero si al menos lo identificamos y nos unimos, será más fácil consensuar soluciones y exigencias.

El otro día me propusieron organizar un foro básicamente centrado en cuestionar la existencia del liderazgo femenino. Yo les propuse que hagan mejor una jornada sobre el liderazgo sin género. ¿Qué concepto ayuda más a conseguir la igualdad?

Yo ya no organizaría nada más sobre liderazgo de género y preferiría organizar seminarios sobre “diálogo hombre-mujer”, que es la base de todo. Hombres y mujeres creen que dejan claras sus posturas y que se entienden en toda una serie de asuntos, cuando no es verdad. De hecho, me gustaría que los hombres se expresasen con más claridad, que preguntasen, que planteasen sus dudas porque así podíamos evitar malentendidos y falsos acuerdos. Aceptar la diversidad es tratar de entender al otro, hacer un esfuerzo por ponerse en su lugar y, llegado el punto, ceder. No podemos decir que a las mujeres se nos entienda, cuando muchos de los problemas que entorpecen nuestro desarrollo son también problemas para los hombres. Hace unos años, había menos hombres que hoy que entendieran el castigo que también a ellos les supone la falta de conciliación, los malos horarios o perderse la convivencia con sus hijos… Si ese punto tan concreto lo luchásemos juntos a todos nos iría mejor y una de las barreras laborales de las mujeres retrocedería… Es difícil imaginar que, si en este primer peldaño de la diversidad, la más básica, no hay buen entendimiento, podamos lograrlo con los diversos por raza, religión, lengua, costumbres… Un desastre en un mundo globalizado en el que todos tenemos mucho que aportar para salir adelante.

Usted hizo el primer censo en 2007-2008 de mujeres consejables y se encontró con que muchas mujeres ni siquiera se habían planteado ser parte de los Consejos. ¿Por qué?

Por entonces las mujeres no se valoraban lo suficiente y temían no dar la talla. Siempre hemos sido nuestras mayores enemigas por el ansia de perfección. Por suerte, las cosas han cambiado y ahora ya saben que hay que pedir lo que quieres –y lo hacen- y saben lo que van a aportar entrando un consejo. Se han ido preparando concienzudamente para ello y la prueba es que vamos avanzando. ¿Tanto como se debería? No. Pero, según los datos del informe de WomenCEO del pasado 1 de enero, hay un 23,1% de consejeras en el IBEX, aunque no hay datos del Mercado Continuo; y en torno a un 11% en los comités ejecutivos. En 2020, según legislación de la UE la cosa debería estar en torno al 40%. Paríamos de la nada, así que son pasos, pero pocos para lo que nos queda. Las mujeres, en todo caso, tienen que tomar las riendas de su vida personal y profesional y luchar contra sus propias barreras internas, mientras entre todos combatimos las externas, donde el legislador puede hacer mucho, pero no todo.

¿Cómo debemos prepararnos para ser consejeras y cuál sería un perfil adecuado?

Siempre me gusta señalar que se puede desarrollar una gran carrera profesional sin sentarse en un consejo, ni desearlo. Pero si tienes esa ambición, si crees que puedes aportar algo y transformar las cosas y el medio es un consejo, ponte a ello. Hazte visible, que conozcan tus méritos y tus logros, busca un área profesional propicia y plantea tu carrera profesional como eso: una carrera. Sin puestos de dirección previos, sin pasar por un comité de dirección ejecutivo, que te da una visión global de la empresa, sin una formación específica es prácticamente imposible. Puede que haya quien desee llegar a lo más alto por vanidad. No lo criticaré, si se trata de una persona capaz, pero sea por los motivos que sea, los consejeros de ahora y del futuro estarán mucho más sujetos a responsabilidades –incluidas las penales- que las de un reciente pasado. Los seguros de la empresa no te libran de la responsabilidad en las malas decisiones. Por eso, hay que saber en qué empresa estás y saberlo a fondo.

Se celebra esta semana internacionalmente el Día de la Mujer... ¿qué nos diría usted a las mujeres, tras tantos años trabajando por ellas, para conseguir que avancemos?

Lo que les digo siempre: seamos más estratégicas, más solidarias (¡fundamental!), juguemos con el medio y largo plazo, busquemos la ayuda de nuestros colegas masculinos y hablemos con voz propia. Y eduquemos a nuestros hijas/hijos. Es desmoralizante, para una mujer de mi generación, ver los comportamientos sensibleros o abusivos de unas y otros.

-¿Y qué les diría a los hombres?

Les interesa conocer más y mejor a sus colegas femeninas. Qué pregunten, que expresen sus dudas. El miedo a no ser políticamente correcto es una plaga, pero quedarse callado es peor. La diversidad aporta riqueza y hay datos que lo avalan. Cuantos más estemos trabajando, creando empresas, buscando líneas de trabajo, más porciones habrá que repartir. Y tal vez más puestos directivos, si damos por bueno que todos los hombres quieren poder. Aunque me parece que vamos a un mundo con otros concepto de las relaciones laborales y profesionales. No hemos venido a quitar nada a nadie; hemos venido a compartir. Queremos meritocracia. Y queremos vivir mejor. Todos.

 

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